Según he dicho, lo esencial para que exista "plenitud de los tiempos" es que un deseo antiguo, el cual venía arrastrándose anheloso y querulante durante siglos, por fin un día quede satisfecho. Y, en efecto, esos tiempos plenos son tiempos satisfechos de si mismos; a veces, como en el siglo XIX, archisatisfechos. Pero ahora caemos en la cuenta de que esos siglos tan satisfechos, tan logrados, están muertos por dentro. La auténtica plenitud vital no consiste en la satisfacción, en el logro, en la arribada. Ya decía Cervantes que "el camino es siempre mejor que la posada". Un tiempo que ha satisfecho su deseo, su ideal, es que ya no desea nada más, que se ha secado la fontana de desear. Es decir, que la famosa plenitud es en realidad una conclusión. Hay siglos que por no saber renovar sus deseos mueren de satisfacción, como muere el zángano afortunado después del vuelo nupcial.
De aquí el dato sorprendente de que esas etapas de llamada plenitud hayan sentido siempre en el poso de si mismas una pecualirísima tristeza.
El deseo tan lentamente gestado, y que en el siglo XIX parece al cabo realizarse, es lo que, resumiendo, se denominó a si mismo "cultura moderna". Ya el nombre es inquietante: ¡que un tiempo se llame a si mismo moderno. es decir último, definitivo, frente al cual todos los demás son puros pretéritos, modestas preparaciones y aspiraciones hacia él! ¡Saetas sin brío que fallan el blanco!"
Proyecto personal-artistico de Monika Rühle. Quiero saber lo que deseas o anhelas realmente, lo que te mueve, lo que te motiva, conocer tu proyecto vital profundo. Éste blog es un espacio interactivo, con absoluta libertad, que recoge y muestra tu participación. El formato son entrevistas escritas, grabadas en vídeo, sonidos, imágenes, comentarios, e-mails. Hazte seguidor. Ya se ha editado un libro con parte del contenido y se presentará como video-instalacion más adelante.
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lunes, 10 de enero de 2011
jueves, 9 de diciembre de 2010
100 obras de arte imposibles. Dora García, 2001.
1. vivir la vida de otro
2. soñar los sueños de otro
3. no morir
4. estar, aunque sólo fuera por un segundo, con cada uno de los seres humanos
5. escribir todos sus nombres
6. estar en varios lugares a la vez
7. decidir los propios sueños
8. recitar todas las historias del mundo
9. controlar completamente a otra persona
10. resucitar, aunque sólo parcialmente
11. morir varias veces
12. vivir varias vidas
13. ser consciente de todas las huídas, de sus puntos de partida y de llegada
14. ocupar el espacio físico de otro cuerpo
15. compartir alucinaciones
16. revivir la propia infancia
17. eliminar un color de la percepción humana
18. introducir un nuevo color en la percepción humana
19. encontrar tu propio doble y convivir con él
20. viajar en el tiempo
21. moverse en sentido inverso e intentar rejuvenecer de esta manera
22. oír exclusivamente los sonidos del propio cuerpo
23. estar completamente solo en el mundo
24. invertir los sexos
25. repetir una misma escena indefinidamente, mientras el público envejece y muere
26. limitar el número de preguntas y respuestas
27. volar, moverse a gran velocidad
28. organizar excursiones al futuro
29. vivir siempre bajo tierra
30. averiguar las veces que alguien ha llorado
31. acabar las obras inconclusas
32. tener sólo sentimientos fingidos
33. olvidarlo todo
34. recordarlo todo
35. dotar de vida a lo inanimado
36. acelerar el tiempo a voluntad
37. profetizar
38. leer el pensamiento
39. eliminar ciertos acontecimientos pasados
40. impedir ciertos acontecimientos futuros
41. reproducir la luz del sol
42. almacenar el propio aliento
43. conseguir que todos los relojes marquen la misma hora
44. ser querido por todos
45. cegar un abismo
46. sustituir todos los libros por su imagen en el espejo
47. presenciar el fin del mundo
48. eliminar un día
49. hacer que todos los libros contengan el mismo texto
50. cambiar el nombre de una gran ciudad
51. cambiar el nombre de todos sus habitantes
52. sudar oro
53. crear autómatas dotados de vida propia
54. verlo todo
55. presenciar el origen del mundo
56. tocar el tiempo
57. erosionar un cuerpo humano al tocarlo
58. ver simultáneamente movimientos sucesivos
59. ver el propio rostro
60. ser el único que ve en un planeta de ciegos
61. existir en otra dimensión
62. dejar definitivamente de dormir
63. dormir eternamente
64. cohabitar con un fantasma
65. sentir el dolor de otro
66. dominar los sentimientos ajenos
67. ver el alma humana
68. sincronizar todas las respiraciones
69. cruzar en ambos sentidos un límite irreversible
70. ignorar la muerte
71. ser idéntico a otro
72. escuchar todas las conversaciones
73. estar detrás y delante de una puerta
74. eliminar el aleteo de los párpados
75. suprimir recuerdos a voluntad
76. permanecer inmóvil
77. paralizar el envejecimiento
78. ser transparente
79. construir un espacio infinito
80. cambiar la noche por el día
81. invertir las jerarquías
82. desplazar los significados de las palabras
83. atravesar las paredes
84. reencarnarse a gran velocidad
85. recordar las posturas adoptadas durante el sueño
86. crear barreras invisibles pero infranqueables
87. variar los límites del cuerpo humano
88. alterar la obediencia de los espejos
89. rebobinar la propia vida
90. vivir al otro lado
91. volverse loco y cuerdo a voluntad
92. cambiar de sexo y edad a voluntad
93. componer la banda sonora de una vida
94. recomponer una pareja rota
95. vivir bajo hipnosis
96. convencer a alguien de que somos el mismo
97. volver a soñar los sueños de la noche anterior
98. caer infinitamente
99. fotografiar cada momento de tu vida
100. nada
2. soñar los sueños de otro
3. no morir
4. estar, aunque sólo fuera por un segundo, con cada uno de los seres humanos
5. escribir todos sus nombres
6. estar en varios lugares a la vez
7. decidir los propios sueños
8. recitar todas las historias del mundo
9. controlar completamente a otra persona
10. resucitar, aunque sólo parcialmente
11. morir varias veces
12. vivir varias vidas
13. ser consciente de todas las huídas, de sus puntos de partida y de llegada
14. ocupar el espacio físico de otro cuerpo
15. compartir alucinaciones
16. revivir la propia infancia
17. eliminar un color de la percepción humana
18. introducir un nuevo color en la percepción humana
19. encontrar tu propio doble y convivir con él
20. viajar en el tiempo
21. moverse en sentido inverso e intentar rejuvenecer de esta manera
22. oír exclusivamente los sonidos del propio cuerpo
23. estar completamente solo en el mundo
24. invertir los sexos
25. repetir una misma escena indefinidamente, mientras el público envejece y muere
26. limitar el número de preguntas y respuestas
27. volar, moverse a gran velocidad
28. organizar excursiones al futuro
29. vivir siempre bajo tierra
30. averiguar las veces que alguien ha llorado
31. acabar las obras inconclusas
32. tener sólo sentimientos fingidos
33. olvidarlo todo
34. recordarlo todo
35. dotar de vida a lo inanimado
36. acelerar el tiempo a voluntad
37. profetizar
38. leer el pensamiento
39. eliminar ciertos acontecimientos pasados
40. impedir ciertos acontecimientos futuros
41. reproducir la luz del sol
42. almacenar el propio aliento
43. conseguir que todos los relojes marquen la misma hora
44. ser querido por todos
45. cegar un abismo
46. sustituir todos los libros por su imagen en el espejo
47. presenciar el fin del mundo
48. eliminar un día
49. hacer que todos los libros contengan el mismo texto
50. cambiar el nombre de una gran ciudad
51. cambiar el nombre de todos sus habitantes
52. sudar oro
53. crear autómatas dotados de vida propia
54. verlo todo
55. presenciar el origen del mundo
56. tocar el tiempo
57. erosionar un cuerpo humano al tocarlo
58. ver simultáneamente movimientos sucesivos
59. ver el propio rostro
60. ser el único que ve en un planeta de ciegos
61. existir en otra dimensión
62. dejar definitivamente de dormir
63. dormir eternamente
64. cohabitar con un fantasma
65. sentir el dolor de otro
66. dominar los sentimientos ajenos
67. ver el alma humana
68. sincronizar todas las respiraciones
69. cruzar en ambos sentidos un límite irreversible
70. ignorar la muerte
71. ser idéntico a otro
72. escuchar todas las conversaciones
73. estar detrás y delante de una puerta
74. eliminar el aleteo de los párpados
75. suprimir recuerdos a voluntad
76. permanecer inmóvil
77. paralizar el envejecimiento
78. ser transparente
79. construir un espacio infinito
80. cambiar la noche por el día
81. invertir las jerarquías
82. desplazar los significados de las palabras
83. atravesar las paredes
84. reencarnarse a gran velocidad
85. recordar las posturas adoptadas durante el sueño
86. crear barreras invisibles pero infranqueables
87. variar los límites del cuerpo humano
88. alterar la obediencia de los espejos
89. rebobinar la propia vida
90. vivir al otro lado
91. volverse loco y cuerdo a voluntad
92. cambiar de sexo y edad a voluntad
93. componer la banda sonora de una vida
94. recomponer una pareja rota
95. vivir bajo hipnosis
96. convencer a alguien de que somos el mismo
97. volver a soñar los sueños de la noche anterior
98. caer infinitamente
99. fotografiar cada momento de tu vida
100. nada
miércoles, 17 de noviembre de 2010
Ana Merino comparte un delicioso texto de Mario Benedetti sobre el sexo de los ángeles
Una de las más lamentables carencias de información que han padecido los hombres y mujeres de todas las épocas se relaciona con el sexo de los ángeles. El dato nunca confirmado de que los ángeles no hacen el amor, quizás signifique que no lo hacen de la misma manera que los mortales. Otra versión, tampoco confirmada, pero más verosímil sugiere que, si bien los ángeles no hacen el amor con sus cuerpos por la mera razón que carecen de erotismo lo celebran, en cambio, con palabras, vale decir, con las orejas. Así, cada vez que Angel y Angela se encuentran en el cruce de dos transparencias, empiezan por mirarse, seducirse y sentarse mediante el intercambio de miradas, que, por supuesto, son angelicales. Y si Angel para abrir el fuego dice "Semilla", Angela para atizarlo responde "Surco". El dice "Alud" y ella tiernamente "Abismo". Las palabras se cruzan vertiginosas como meteoritos o acariciantes como copos, Angel dice "Madero" y Angela "Caverna". Aletean por ahí un ángel de la guarda misógino y silente y un ángel de la muerte viudo y tenebroso. Pero el par amatorio no se interrumpe. Sigue silabeando su amor. El dice "Manantial" y ella " Cuenca". Las sílabas se impregnan de rocío y aquí y allá, entre cristales de nieve, circula en el aire, sus expectativas. Angel dice "Estoqueo" y Angela radiante, "Herida", el dice "Tañido" y ella dice "Relato". Y en el preciso instante del orgasmo intraterreno, los cirros y los cúmulos, los estratos y nimbos se estremecen, entremolan, estallan y el amor de los ángeles llueve copiosamente sobre el mundo.
jueves, 21 de octubre de 2010
reflexiones y deseos de Ana Merino, terapeuta, acompañante y buscadora
Desde que vi tu blog ando dándole vueltas. ¿Qué deseo? ¿Qué no deseo? ¿Qué lugar ocupan los deseos en mi vida? ¿Están en una caja grande o en una pequeñita? ¿La abro de vez en cuando? ¿Cuánto? ¿Pero están ahí de verdad? ¿Y son míos, me pertenecen? ¿Eso de verdad soy yo? ¿Me re-conozco en ello? Y si yo soy eso que ahora no soy... entonces, ¿quién soy? ¿qué estoy haciendo?
Deseos. Desear. Desde la transgresión al erotismo pasando por todos los colores. En los tiempos que corren, a veces es hasta subversivo desear lo distinto.
Porque eso son a menudo los deseos: lo Distinto.
Desde lo más sublime hasta lo más infame: contradictoria e inequívoca Condición Humana.
Los deseos nos llevan de la mano a territorios inexplorados o... inexplorables. A algunos nos hacen sacar los pies del tiesto ("¡cielos, qué horror! Por favor, ¿dónde está la salida?")
Nos colocan un espejo frente a nosotros y nuestra propia vida y, desde ellos, empezamos a constatar matices, imperfecciones, áreas necesitadas de cambio o de mirada.
Si me pregunto por mis deseos, confieso que, de entrada, me asusta un poco. Da vértigo reconocerse como sujeto deseante y re-conocerse a uno mismo en esos propios deseos. A veces da vértigo poner luz en lo oscuro y más cuando uno se plantea el intento de coherencia entre los deseos y los propios valores. Se me ocurre que los deseos son como un semáforo de nuestra contradictoria condición humana. Nos confrontan a ella. Pero son condición indispensable para mantenerse vivos, no muertos en vida. Para ser alimentados y, desde ahí, explorar, crecer, desplegarse.
Volar.
Se me ocurre un deseo:
ATREVERME A RECONOCERME,
ACEPTARME COMO SOY,
ACOGER MI LIBERTAD Y
ACEPTAR LA LIBERTAD DE LOS DEMÁS.
Deseos. Desear. Desde la transgresión al erotismo pasando por todos los colores. En los tiempos que corren, a veces es hasta subversivo desear lo distinto.
Porque eso son a menudo los deseos: lo Distinto.
Desde lo más sublime hasta lo más infame: contradictoria e inequívoca Condición Humana.
Los deseos nos llevan de la mano a territorios inexplorados o... inexplorables. A algunos nos hacen sacar los pies del tiesto ("¡cielos, qué horror! Por favor, ¿dónde está la salida?")
Nos colocan un espejo frente a nosotros y nuestra propia vida y, desde ellos, empezamos a constatar matices, imperfecciones, áreas necesitadas de cambio o de mirada.
Si me pregunto por mis deseos, confieso que, de entrada, me asusta un poco. Da vértigo reconocerse como sujeto deseante y re-conocerse a uno mismo en esos propios deseos. A veces da vértigo poner luz en lo oscuro y más cuando uno se plantea el intento de coherencia entre los deseos y los propios valores. Se me ocurre que los deseos son como un semáforo de nuestra contradictoria condición humana. Nos confrontan a ella. Pero son condición indispensable para mantenerse vivos, no muertos en vida. Para ser alimentados y, desde ahí, explorar, crecer, desplegarse.
Volar.
Se me ocurre un deseo:
ATREVERME A RECONOCERME,
ACEPTARME COMO SOY,
ACOGER MI LIBERTAD Y
ACEPTAR LA LIBERTAD DE LOS DEMÁS.
miércoles, 13 de octubre de 2010
El deseo en la filosofia (muy breve revision historica)
El deseo
¿Qué es el deseo? ¿Una pulsión que nos inclina irremediablemente hacia un objetivo irracional, o quizá una necesidad interna elegida deliberadamente negociación racional mediante? Para algunos, el deseo es la causa del sufrimiento mismo y su aniquilación, el secreto de la felicidad. Para otros, el deseo da sentido a la vida y es móvil de inspiración y productividad. Efectivamente, las apreciaciones varían sutilmente a veces y terminantemente otras tantas. Recorreremos brevemente estas diferentes ideas, siguiendo entre otras fuentes, el diccionario de filosofía de José Ferrater Mora, las diferentes posiciones filosóficas relativas al concepto de deseo.
El deseo en el mundo antiguo
Si nos remontamos a Aristóteles, el deseo es uno de los componentes del apetito y no sería necesariamente irracional, sino que por el contrario, podría ser un acto premeditado, que tiene como objeto algo sobre lo que se ha de decidir. En este sentido, aquello que es llamado “elección” o “preferencia” sería un “deseo deliberado”.
Pero Platón, hace un análisis muy diferente: en primer lugar, plantea un contraste entre deseo y razón, aunque en rigor, admite la existencia de diferentes tipos de deseos, los necesarios y los innecesarios e incluso considera la posibilidad de que el deseo pertenezca exclusivamente a la naturaleza del alma. Así, es frecuente en la filosofía de la antigüedad, considerar al deseo como una pasión del alma. En efecto, cuando se acentuaba el carácter racional del alma, esto podía considerarse como un obstáculo para el predominio de la razón, aunque de todas formas, el término “pasión” no debería necesariamente entenderse en aquel contexto de modo exclusivamente despectivo (por ejemplo, Zenón de Citio hablaba del deseo como de una de las cuatro “pasiones” -las otras tres eran el temor, el dolor y el placer-)
El deseo en tiempos medievales
Para Tomás de Aquino, el deseo no es tan solo un apetito sensitivo. Para este filósofo medieval, el deseo puede ser sensible o racional y expresa la aspiración por algo que no se posee. Sin embargo, Tomás diferenciará entre el deseo y el amor o delectación. En efecto, el deseo puede ser bueno o malo, pero esto dependerá del objeto hacia el cuál éste se enfoca.
El deseo en la modernidad
Ya en tiempos modernos, el deseo suele aparecer bajo el concepto de “pasión del alma” y en un sentido bastante amplio aparece el interés psicológico por el término. Descartes lo verá como una agitación del alma causada por los espíritus que la disponen a querer para el porvenir de las cosas que se representa como convenientes para ella. Y del mismo modo, para Locke, el deseo es la ansiedad que surge como consecuencia de la ausencia de algo cuyo goce presente comprende la idea de deleite. Para Spinoza, el deseo es simplemente el apetito acompañado por la conciencia de sí mismo.
Luego, según Hegel, la conciencia de sí mismo es el estado de deseo en general, porque la condición de deseo y de trabajo o esfuerzo aparece en el proceso en que la conciencia vuelve a sí misma en el curso de sus transformaciones como conciencia infeliz.
Pero para Sartre el deseo no es pura subjetividad aunque tampoco pura apetencia. En efecto, la intencionalidad del deseo no se agota en el “hacia algo” sino que simultáneamente es algo para sí mismo y para el otro deseado. En este sentido general y especialmente en el caso del deseo sexual, para Sarte, el deseo tiene un ideal imposible porque aspira a poseer la trascendencia del otro como pura trascendencia y como cuerpo aspirando reducir al otro a su “simple facticidad” y a la vez, pretende que esa felicidad sea una perpetua representación de su trascendencia anonadora.
El deseo como pulsión de vida
Desde el punto de vista psicoanalítico, el deseo podría interpretarse como la pulsión de vida (Eros), la cual tiende a la creatvidad. Esta fuerza inspiradora se contrapone con la pulsión de muerte. En este sentido, existe una suerte de equilibrio entre ambas pulsiones. La angustia de muerte podría originarse en el temor de no poder satisfascer el deseo, lo cual nos define como sujetos finitos. Y esta finitud se manifiesta en una pulsión interna autodestructiva cuyas vicisitudes dependen del otro para pulsionar.
El deseo en la filosofía oriental
En el contexto del budismo, el deseo es considerado la causa de todo sufrimiento. De hecho, las cuatro verdades nobles definen a la vida como sufrimiento (Dukkha) y al deseo como la causa de esta realidad (Samudaya). Lo que sigue es que para eliminar el sufrimiento es necesario eliminar el deseo (Nirodha) lo cual abre las puertas de la iluminación para quien estuviera dispuesto a seguir un camino espiritual (Magga). Esta mirada negativa del deseo se contrapone con la perspectiva positiva que sobrevuela de un modo u otro a las diferentes concepciones occidentales. Mientras que para occidente, aun con particulares matices, el deseo aparece siempre como un motor movilizador, para el budismo, el deseo simplemente paraliza e impide el progreso espiritual.
¿Qué es el deseo? ¿Una pulsión que nos inclina irremediablemente hacia un objetivo irracional, o quizá una necesidad interna elegida deliberadamente negociación racional mediante? Para algunos, el deseo es la causa del sufrimiento mismo y su aniquilación, el secreto de la felicidad. Para otros, el deseo da sentido a la vida y es móvil de inspiración y productividad. Efectivamente, las apreciaciones varían sutilmente a veces y terminantemente otras tantas. Recorreremos brevemente estas diferentes ideas, siguiendo entre otras fuentes, el diccionario de filosofía de José Ferrater Mora, las diferentes posiciones filosóficas relativas al concepto de deseo.
El deseo en el mundo antiguo
Si nos remontamos a Aristóteles, el deseo es uno de los componentes del apetito y no sería necesariamente irracional, sino que por el contrario, podría ser un acto premeditado, que tiene como objeto algo sobre lo que se ha de decidir. En este sentido, aquello que es llamado “elección” o “preferencia” sería un “deseo deliberado”.
Pero Platón, hace un análisis muy diferente: en primer lugar, plantea un contraste entre deseo y razón, aunque en rigor, admite la existencia de diferentes tipos de deseos, los necesarios y los innecesarios e incluso considera la posibilidad de que el deseo pertenezca exclusivamente a la naturaleza del alma. Así, es frecuente en la filosofía de la antigüedad, considerar al deseo como una pasión del alma. En efecto, cuando se acentuaba el carácter racional del alma, esto podía considerarse como un obstáculo para el predominio de la razón, aunque de todas formas, el término “pasión” no debería necesariamente entenderse en aquel contexto de modo exclusivamente despectivo (por ejemplo, Zenón de Citio hablaba del deseo como de una de las cuatro “pasiones” -las otras tres eran el temor, el dolor y el placer-)
El deseo en tiempos medievales
Para Tomás de Aquino, el deseo no es tan solo un apetito sensitivo. Para este filósofo medieval, el deseo puede ser sensible o racional y expresa la aspiración por algo que no se posee. Sin embargo, Tomás diferenciará entre el deseo y el amor o delectación. En efecto, el deseo puede ser bueno o malo, pero esto dependerá del objeto hacia el cuál éste se enfoca.
El deseo en la modernidad
Ya en tiempos modernos, el deseo suele aparecer bajo el concepto de “pasión del alma” y en un sentido bastante amplio aparece el interés psicológico por el término. Descartes lo verá como una agitación del alma causada por los espíritus que la disponen a querer para el porvenir de las cosas que se representa como convenientes para ella. Y del mismo modo, para Locke, el deseo es la ansiedad que surge como consecuencia de la ausencia de algo cuyo goce presente comprende la idea de deleite. Para Spinoza, el deseo es simplemente el apetito acompañado por la conciencia de sí mismo.
Luego, según Hegel, la conciencia de sí mismo es el estado de deseo en general, porque la condición de deseo y de trabajo o esfuerzo aparece en el proceso en que la conciencia vuelve a sí misma en el curso de sus transformaciones como conciencia infeliz.
Pero para Sartre el deseo no es pura subjetividad aunque tampoco pura apetencia. En efecto, la intencionalidad del deseo no se agota en el “hacia algo” sino que simultáneamente es algo para sí mismo y para el otro deseado. En este sentido general y especialmente en el caso del deseo sexual, para Sarte, el deseo tiene un ideal imposible porque aspira a poseer la trascendencia del otro como pura trascendencia y como cuerpo aspirando reducir al otro a su “simple facticidad” y a la vez, pretende que esa felicidad sea una perpetua representación de su trascendencia anonadora.
El deseo como pulsión de vida
Desde el punto de vista psicoanalítico, el deseo podría interpretarse como la pulsión de vida (Eros), la cual tiende a la creatvidad. Esta fuerza inspiradora se contrapone con la pulsión de muerte. En este sentido, existe una suerte de equilibrio entre ambas pulsiones. La angustia de muerte podría originarse en el temor de no poder satisfascer el deseo, lo cual nos define como sujetos finitos. Y esta finitud se manifiesta en una pulsión interna autodestructiva cuyas vicisitudes dependen del otro para pulsionar.
El deseo en la filosofía oriental
En el contexto del budismo, el deseo es considerado la causa de todo sufrimiento. De hecho, las cuatro verdades nobles definen a la vida como sufrimiento (Dukkha) y al deseo como la causa de esta realidad (Samudaya). Lo que sigue es que para eliminar el sufrimiento es necesario eliminar el deseo (Nirodha) lo cual abre las puertas de la iluminación para quien estuviera dispuesto a seguir un camino espiritual (Magga). Esta mirada negativa del deseo se contrapone con la perspectiva positiva que sobrevuela de un modo u otro a las diferentes concepciones occidentales. Mientras que para occidente, aun con particulares matices, el deseo aparece siempre como un motor movilizador, para el budismo, el deseo simplemente paraliza e impide el progreso espiritual.
Deseos sin censura
"En todo sueño, lo que está en juego es el deseo. Un deseo inconsciente. No dejamos de desear, incluso aunque exista pareja: el objeto de deseo real no calma ni colma", asegura la psicoanalista Pilar Rojas. "Las emociones del día a veces se prolongan en el sueño e incluso corrigen algunos descalabros diurnos, pero es algo aleatorio, no siempre se puede planificar. En todos los sueños hay restos del día, algo de la actualidad, pero lo que importa es detectar el deseo que asoma". Deseos transgresores que no chocan tanto con lo políticamente correcto como con lo que cada cual se tolera a sí mismo. "Uno puede tener fantasías con su vecina o con un sex symbol sabiendo que eso no ocurrirá en la realidad, pero hay otro tipo de fantasías que ni siquiera te las permites", añade Rojas. "Hay gente que se asusta del contenido de algunos sueños o de lo que puedan representar. Gente que tiene insomnio porque no tolera soñar o se despierta apesadumbrado", sostiene la psicoanalista.
Sustituir la pareja habitual (o inexistente) por una figura famosa es algo extendido. "Incluso hay quien hace dichas sustituciones estando despierto, mientras hace el amor", señala Xavier Guix. "Es una manera de garantizar un nivel óptimo de excitación y puede quedar simplemente en eso". Dentro del sueño "tiene un efecto liberador de deseos, lo mismo que imaginarse hacerlo con alguien que no te atrae puede tener un efecto represor. También en aquellos que detestamos podemos identificar nuestras sombras, lo que no queremos ver de nosotros mismos", continúa.
Baravalle distingue varias clases de sueños: "Por un lado, los que muestran un deseo no reprimido por la conciencia que se ha quedado sin realizar", categoría en la que entrarían los sueños infantiles y algunos eróticos. Además, hay sueños que exteriorizan de forma disfrazada un deseo reprimido: son incomprensibles si no se analizan ante un profesional. Y por último, un tercer grupo que representan un deseo reprimido sin disfraz. Estos últimos suelen resultar insoportables para quien los sueña e inducen a despertar.
En suma, no podemos escribir el guión de nuestros sueños, pero los estados intermedios entre el sueño y la vigilia permiten cierta autoría. "Las ensoñaciones sí pueden ser compensatorias", dice Guix. "Al llegar la noche, unos dan gracias por lo vivido y otros, ante la inminencia de sentirse vacíos, intentan compensarlo con fantasías. Refugiarse en el deseo libera miedos, aunque no los resuelva. Pero puede ser simplemente una forma de relajarse" antes de dormir.
El cuerpo es el campo de batalla en el que se desarrolla la pugna diaria entre deseos y obligaciones. El espejo que refleja la doble huella del placer y la tensión. "Veo en la consulta a gente con una gran tensión muscular, y eso suele tener bastante relación con la satisfacción sexual", explica Miguel Ángel Redondo. "Cuando alguien siente deseo y vive un periodo de tensión y de abstinencia sexual, los sueños eróticos pueden ser un escape, una liberación. Si esa tensión no se resuelve en la vigilia, salta en el sueño, aunque no seamos conscientes", asegura.
Admite que "hay gente que no tiene relaciones sexuales frecuentes y que no transmite tensión, porque canaliza su energía hacia el trabajo o la creación". Pero hablando desde el cuerpo y sus manifestaciones, "así como la zona del cuello representa el control y actúa como el faro del cuerpo, la pelvis es la sexualidad. Cuando la región pélvica aparece contraída, los sueños eróticos pueden ayudar a descargar esa tensión. Si solemos recordarlos es justamente porque el cuerpo percibe esa fabulación y esa liberación y la gente se despierta. Piensa que hombres y mujeres persiguen lo mismo con este tipo de sueños. Lo que cambia es su contenido: los hombres suelen soñar con mujeres desconocidas y deseables. Y las mujeres prefieren amantes conocidos y cercanos en sus fantasías, según afirma.
Inmaculada de la Fuente 12/06/2010 El País
Sustituir la pareja habitual (o inexistente) por una figura famosa es algo extendido. "Incluso hay quien hace dichas sustituciones estando despierto, mientras hace el amor", señala Xavier Guix. "Es una manera de garantizar un nivel óptimo de excitación y puede quedar simplemente en eso". Dentro del sueño "tiene un efecto liberador de deseos, lo mismo que imaginarse hacerlo con alguien que no te atrae puede tener un efecto represor. También en aquellos que detestamos podemos identificar nuestras sombras, lo que no queremos ver de nosotros mismos", continúa.
Baravalle distingue varias clases de sueños: "Por un lado, los que muestran un deseo no reprimido por la conciencia que se ha quedado sin realizar", categoría en la que entrarían los sueños infantiles y algunos eróticos. Además, hay sueños que exteriorizan de forma disfrazada un deseo reprimido: son incomprensibles si no se analizan ante un profesional. Y por último, un tercer grupo que representan un deseo reprimido sin disfraz. Estos últimos suelen resultar insoportables para quien los sueña e inducen a despertar.
En suma, no podemos escribir el guión de nuestros sueños, pero los estados intermedios entre el sueño y la vigilia permiten cierta autoría. "Las ensoñaciones sí pueden ser compensatorias", dice Guix. "Al llegar la noche, unos dan gracias por lo vivido y otros, ante la inminencia de sentirse vacíos, intentan compensarlo con fantasías. Refugiarse en el deseo libera miedos, aunque no los resuelva. Pero puede ser simplemente una forma de relajarse" antes de dormir.
El cuerpo es el campo de batalla en el que se desarrolla la pugna diaria entre deseos y obligaciones. El espejo que refleja la doble huella del placer y la tensión. "Veo en la consulta a gente con una gran tensión muscular, y eso suele tener bastante relación con la satisfacción sexual", explica Miguel Ángel Redondo. "Cuando alguien siente deseo y vive un periodo de tensión y de abstinencia sexual, los sueños eróticos pueden ser un escape, una liberación. Si esa tensión no se resuelve en la vigilia, salta en el sueño, aunque no seamos conscientes", asegura.
Admite que "hay gente que no tiene relaciones sexuales frecuentes y que no transmite tensión, porque canaliza su energía hacia el trabajo o la creación". Pero hablando desde el cuerpo y sus manifestaciones, "así como la zona del cuello representa el control y actúa como el faro del cuerpo, la pelvis es la sexualidad. Cuando la región pélvica aparece contraída, los sueños eróticos pueden ayudar a descargar esa tensión. Si solemos recordarlos es justamente porque el cuerpo percibe esa fabulación y esa liberación y la gente se despierta. Piensa que hombres y mujeres persiguen lo mismo con este tipo de sueños. Lo que cambia es su contenido: los hombres suelen soñar con mujeres desconocidas y deseables. Y las mujeres prefieren amantes conocidos y cercanos en sus fantasías, según afirma.
Inmaculada de la Fuente 12/06/2010 El País
Ray Loriga: Deseo de normalidad
... la vida sin más, que antes nos parecía poca cosa, se nos ofrece, al revisar su valor desde lo más oscuro, revestida de su verdadera importancia.
El sueño de lo normal no se recuerda sino ante un monstruo que nos desplace de la superficie y así en el dolor, en la ruina, en cualquiera de las crisis del bolsillo o el alma, volvemos la vista a la tierra firme con nostalgia, y según sea poco o menos el aire que nos resta en nuestro encierro con ansiedad y desesperación aunque también con fe y esperanza.
La normalidad, el lugar del que disfrutábamos sin darnos ni cuenta hasta un segundo antes de la visita puntual de la desgracia, se convierte tras esta en la cima de nuestras aspiraciones y eso nos permite por un instante dudar no solo de nuestras verdaderas capacidades sino también de la solidez o el brillo de nuestras anteriores ambiciones. De pronto nuestros deseos trazan un círculo hasta conformarse con alcanzar la normalidad como máxima meta. ...
10.10.2010 El País Babelia
El sueño de lo normal no se recuerda sino ante un monstruo que nos desplace de la superficie y así en el dolor, en la ruina, en cualquiera de las crisis del bolsillo o el alma, volvemos la vista a la tierra firme con nostalgia, y según sea poco o menos el aire que nos resta en nuestro encierro con ansiedad y desesperación aunque también con fe y esperanza.
La normalidad, el lugar del que disfrutábamos sin darnos ni cuenta hasta un segundo antes de la visita puntual de la desgracia, se convierte tras esta en la cima de nuestras aspiraciones y eso nos permite por un instante dudar no solo de nuestras verdaderas capacidades sino también de la solidez o el brillo de nuestras anteriores ambiciones. De pronto nuestros deseos trazan un círculo hasta conformarse con alcanzar la normalidad como máxima meta. ...
10.10.2010 El País Babelia
lunes, 5 de julio de 2010
deseos de Ester, actriz, 45 años.
Querida Monika. ¡Me siento tan lejos de todas estas creencias! Estoy en otro lugar, en una postura más de ataque al tiempo real. Soy contraria a esa filosofía al rededor del los deseos y las suertes que se puedan o no correr en un futuro. Y no es una cuestión de creer o no, es una cuestión de sentir, de latido. El futuro no es más que una idea de la que intento librarme cuando aparece, dudo del pasado y soy incapaz de sentir lo que supuestamente pasa "ahora" (cuando se dice "ahora" resulta que ya no es ahora, se nos escapa contínuamente sin dejarse pillar). No sé dónde estoy por tanto y, dándole vueltas a esa curiosidad, es en lo que ando; lejos queda lo de empeñarme en labrar y proyectar futuros deseados que me alejarían todavía más de este "ahora" imposible y misterioso que me enamora. Cuando la ola del deseo me coge es siempre por sorpresa, de manera arrebatada y sin que tenga yo nada que ver en ello; una especie de secuestro involuntario al que me rindo o con el que me peleo. Y ahí es que siento, si es que siento. Besos, e.
domingo, 27 de junio de 2010
A. (psicoanalista) sobre el deseo:
La satisfacción del deseo es incierta, ilusoria porque el deseo persigue un objeto que nunca va a alcanzar (el falo). Sin embargo nos humaniza, nos culturiza y nos libera en parte, de nuestras pulsiones (fuerzas que exigen una satisfacción inmediata) que nos encaminarían a la angustia.
Los deseos son un motor hacia la vida y el amor, aunque en ocasiones nos encaminan hacia una permanente insatisfacción si pretendemos alcanzarlos a modo de un deseo imposible.
Podemos articular el deseo con una perspectiva simbólica que se refiere al encuentro con el deseo inscrito en la cultura que acepta la renuncia a la satisfacción absoluta para encontrar realizaciones posibles que la vida nos ofrece.
Los orientales dicen que te liberes de los deseos y vivas contento, aunque la trampa está en que para liberarse del deseo hay que desear, desear no desear.
Los motivos que se suelen alegar para no realizar los deseos son los miedos, pero oscureciendo un poco lo evidente pienso, si los miedos no son una manera de cuidarnos para no llevarnos al abismo de la insatisfacción.
El miedo puede surgir ante la perspectiva que se cumpla un deseo para comprobar que aquello que se creia tampoco es.
Los deseos son estupendos cuando fluyen, cambian y se adecuan no a su satisfacción plena sino a un acercamiento que puede ir cambiando de lugar.
sábado, 26 de junio de 2010
Henri Peña-Ruiz escribe en "Filosofia de la felicidad":
Esperanza y temor: la fluctuación del alma
Los deseos traducen la intensidad de la vida. No nos quedamos neutrales ante el espectáculo del mundo. Las sensaciones se ordenan según el placer o el sufrimiento que procuran, (...) La poesía, esa forma libre y gratuita de vivir la existencia, solo puede llegarle a un ser sereno, liberado de las tensiones de la necesidad o del deseo. (...)
Placer intenso, plenitud vivida, que surge de la esperanza de hacerlo volver. El deseo de vivir se hace entonces como búsqueda apasionada. Nos gusta desear como nos gusta amar, (...)
Del dolor padecido, traumatismo silencioso, nace el temor de otros dolores. Tenemos miedo a sufrir de nuevo y la vida se vuelve inquietud sorda.
La venganza de Sisifo
El deseo de eternidad hace que parezca absurdo todo aquello que esta condenado a la desaparición. Pero dicho deseo tiene dos versiones muy diferentes. La primera pone en juego la nostalgia de un paraíso eterno, que el hombre habría perdido por su propia culpa. Tiene como consecuencia desvalorizar radicalmente la aventura humana. La segunda abarca la voluntad, propia de toda acción perseverante, de hacer las cosas de la manera mas perfecta posible, como si estuvieran destinadas a durar siempre.
Higos en invierno
Pedir lo imposible... el hombre no sabe diferenciar entre lo que depende de el y lo que no depende de el. El deseo se extiende a todo por una ambición inocente que presume de si y del mundo. (...) Sabiduría difícil: no pedir lo imposible, sino no renunciar tampoco a lo posible. La frontera no siempre es clara.
Los deberes para con uno mismo
¿Que vida queremos vivir? Plantearse la pregunta, tal cual, es con frecuencia saludable. (...)
El primer deber para con uno mismo es simplemente saber lo que se quiere en realidad, para poner en la vida los objetivos que sean también nuestras referencias. Esa conciencia implica una alegría de vivir, sin complejo, libre de culpas indebidas. (...) La felicidad personal irradia; es un regalo para los demás. (...)
Cuidar de uno mismo es, por supuesto, cuidar del cuerpo (salud física) y de la apariencia (elegancia y belleza). Pero también es cuidar de los pensamientos, de la conciencia, llevando la vida interior a lo mejor de si misma.
Los deseos traducen la intensidad de la vida. No nos quedamos neutrales ante el espectáculo del mundo. Las sensaciones se ordenan según el placer o el sufrimiento que procuran, (...) La poesía, esa forma libre y gratuita de vivir la existencia, solo puede llegarle a un ser sereno, liberado de las tensiones de la necesidad o del deseo. (...)
Placer intenso, plenitud vivida, que surge de la esperanza de hacerlo volver. El deseo de vivir se hace entonces como búsqueda apasionada. Nos gusta desear como nos gusta amar, (...)
Del dolor padecido, traumatismo silencioso, nace el temor de otros dolores. Tenemos miedo a sufrir de nuevo y la vida se vuelve inquietud sorda.
La venganza de Sisifo
El deseo de eternidad hace que parezca absurdo todo aquello que esta condenado a la desaparición. Pero dicho deseo tiene dos versiones muy diferentes. La primera pone en juego la nostalgia de un paraíso eterno, que el hombre habría perdido por su propia culpa. Tiene como consecuencia desvalorizar radicalmente la aventura humana. La segunda abarca la voluntad, propia de toda acción perseverante, de hacer las cosas de la manera mas perfecta posible, como si estuvieran destinadas a durar siempre.
Higos en invierno
Pedir lo imposible... el hombre no sabe diferenciar entre lo que depende de el y lo que no depende de el. El deseo se extiende a todo por una ambición inocente que presume de si y del mundo. (...) Sabiduría difícil: no pedir lo imposible, sino no renunciar tampoco a lo posible. La frontera no siempre es clara.
Los deberes para con uno mismo
¿Que vida queremos vivir? Plantearse la pregunta, tal cual, es con frecuencia saludable. (...)
El primer deber para con uno mismo es simplemente saber lo que se quiere en realidad, para poner en la vida los objetivos que sean también nuestras referencias. Esa conciencia implica una alegría de vivir, sin complejo, libre de culpas indebidas. (...) La felicidad personal irradia; es un regalo para los demás. (...)
Cuidar de uno mismo es, por supuesto, cuidar del cuerpo (salud física) y de la apariencia (elegancia y belleza). Pero también es cuidar de los pensamientos, de la conciencia, llevando la vida interior a lo mejor de si misma.
viernes, 25 de junio de 2010
David Trueba escribe en "Saber Perder"
El deseo asociado a un objeto de deseo nos condena a él. Pero hay otra forma de deseo, abstracta, desconcertante, que nos envuelve como un estado de ánimo. Anuncia que estamos listos para el deseo y sólo nos queda esperar, desplegadas las velas, que sople su viento. El deseo de desear.
martes, 22 de junio de 2010
martes, 8 de junio de 2010
pensamientos de Luis N.
Este es un tema al que yo he dado muchas vueltas y sigo dando vueltas. Es decir que desde hace años me empeñe en descubrir esto en sus distintas capas. Es un tema muy especial y delicado. Se cumple en él lo del principio de indeterminación de Heisenberg; en cuando observes este fenómeno, solo por el hecho de observarlo, se transforma.
Hay otra cosa, en algún momento descubrí que hay distintas palabras para casi lo mismo, pero esas mismas palabras contenían una diferencia de nivel o una diferencia en función del "lugar" personal del que proceden. Quiero decir, ¿Es lo mismo un deseo, que un anhelo, que un afán? Puedo decir que Picasso tenia el afán o se afanaba en pintar muchas horas al día, pero¿Tenia el anhelo de pintar muchas horas al día?
Hay otros conceptos: pulsión, proyecto vital, querencia, impulso, incluso voluntad. "Hágase tu voluntad..."
Si conoces la novela de Luis Landero "Juegos de la edad tardía" gira entorno a esto. Lo que el llama "el afán".
Como veras es profundo si te pones a indagar. No se si es bueno indagar demasiado. es como lo de la pastilla azul y roja de la peli de Matrix.
Hay otra cosa, en algún momento descubrí que hay distintas palabras para casi lo mismo, pero esas mismas palabras contenían una diferencia de nivel o una diferencia en función del "lugar" personal del que proceden. Quiero decir, ¿Es lo mismo un deseo, que un anhelo, que un afán? Puedo decir que Picasso tenia el afán o se afanaba en pintar muchas horas al día, pero¿Tenia el anhelo de pintar muchas horas al día?
Hay otros conceptos: pulsión, proyecto vital, querencia, impulso, incluso voluntad. "Hágase tu voluntad..."
Si conoces la novela de Luis Landero "Juegos de la edad tardía" gira entorno a esto. Lo que el llama "el afán".
Como veras es profundo si te pones a indagar. No se si es bueno indagar demasiado. es como lo de la pastilla azul y roja de la peli de Matrix.
lunes, 15 de marzo de 2010
¿Que es un deseo?
... Movimiento de la voluntad hacia el conocimiento, posesion o disfrute de una cosa.
¿Que es un anhelo? ... Un deseo vehemente ... (diccionario de la Lengua Española)
A cada deseo le precede un sentimiento ... (wikipedia)
Dice Eduard Punset: El deseo nos saca de nosotros mismos, nos desubica, nos dispara y proyecta, nos vuelve excesivos, hace que vivamos en la improvisacion, el desorden y el capricho, maximas de libertad llevadas al paroxismo. El deseo reinvindica la vida, el placer, la autorrealizacion, la libertad.
Unos planifican su vida, mientras que otros la viven al ritmo que les marca el deseo. El deseo de vivir y hacerlo a su manera. Por eso sus autobiografias son mas descriptivas que explicativas, pues sus vidas no tanto se deben a los resultados u objetivos cumplidos, sino al sentido inherente al mismo proceso de vivir. Y este proceso, de uno u otro modo, lo establece siempre el deseo.
Sie bien el deseo rebosa incertidumbre acerca del itinerario, a muchas personas les garantiza la seguridad en cuanto a los pasos dados. Bien entendido que el deseo no es una voz oscura, confusa y estupida, sino que - en una persona madura - es luminosa, clara e inteligente. Las emociones estan en la base de los deseos y de la inteligencia se dice que es emocional. Visto de este modo, el deseo se convierte en el portavoz de uno mismo.
¿Que es un anhelo? ... Un deseo vehemente ... (diccionario de la Lengua Española)
A cada deseo le precede un sentimiento ... (wikipedia)
Dice Eduard Punset: El deseo nos saca de nosotros mismos, nos desubica, nos dispara y proyecta, nos vuelve excesivos, hace que vivamos en la improvisacion, el desorden y el capricho, maximas de libertad llevadas al paroxismo. El deseo reinvindica la vida, el placer, la autorrealizacion, la libertad.
Unos planifican su vida, mientras que otros la viven al ritmo que les marca el deseo. El deseo de vivir y hacerlo a su manera. Por eso sus autobiografias son mas descriptivas que explicativas, pues sus vidas no tanto se deben a los resultados u objetivos cumplidos, sino al sentido inherente al mismo proceso de vivir. Y este proceso, de uno u otro modo, lo establece siempre el deseo.
Sie bien el deseo rebosa incertidumbre acerca del itinerario, a muchas personas les garantiza la seguridad en cuanto a los pasos dados. Bien entendido que el deseo no es una voz oscura, confusa y estupida, sino que - en una persona madura - es luminosa, clara e inteligente. Las emociones estan en la base de los deseos y de la inteligencia se dice que es emocional. Visto de este modo, el deseo se convierte en el portavoz de uno mismo.
sábado, 6 de marzo de 2010
Las cuatro leyes de la espiritualidad de la India
La primera ley dice: "La persona que llega es la persona correcta."
Es decir que nadie llega a nuestras vidas por casualidad, todas las personas que nos rodean, que interactuan con nosotros, están allí por algo, para hacernos aprender y avanzar en cada situación.
La segunda dice: "Lo que sucede es la única cosa que podía haber sucedido."
Nada de lo que nos sucede en nuestras vidas podría haber sido de otra manera. No. Lo que pasó fue lo único que pudo haber pasado, y tuvo que haber sido así para que aprendiéramos esa lección y siguiéramos adelante. Todas las situaciones de nuestras vidas son perfectas, aunque nuestra mente y nuestro ego se resistan y no quieran aceptarlo.
La tercera dice: "Todo comienza en el momento correcto."
Todo comienza en el momento indicado, ni antes ni después. Cuando estamos preparados para que algo nuevo empiece en nuestras vidas, es allí cuando comenzará.
Y la cuarta y ultima: "Cuando algo termina, termina."
Simplemente es así. Si algo termino en nuestras vidas, es para nuestra evolución, por lo tanto es mejor dejarlo, seguir adelante y avanzar, ya enriquecidos con esa experiencia.
Es decir que nadie llega a nuestras vidas por casualidad, todas las personas que nos rodean, que interactuan con nosotros, están allí por algo, para hacernos aprender y avanzar en cada situación.
La segunda dice: "Lo que sucede es la única cosa que podía haber sucedido."
Nada de lo que nos sucede en nuestras vidas podría haber sido de otra manera. No. Lo que pasó fue lo único que pudo haber pasado, y tuvo que haber sido así para que aprendiéramos esa lección y siguiéramos adelante. Todas las situaciones de nuestras vidas son perfectas, aunque nuestra mente y nuestro ego se resistan y no quieran aceptarlo.
La tercera dice: "Todo comienza en el momento correcto."
Todo comienza en el momento indicado, ni antes ni después. Cuando estamos preparados para que algo nuevo empiece en nuestras vidas, es allí cuando comenzará.
Y la cuarta y ultima: "Cuando algo termina, termina."
Simplemente es así. Si algo termino en nuestras vidas, es para nuestra evolución, por lo tanto es mejor dejarlo, seguir adelante y avanzar, ya enriquecidos con esa experiencia.
martes, 2 de marzo de 2010
Entrevista al Dr. Jorge Iván Carvajal Posada
Médico Cirujano de la Universidad de Antioquia Pionero de la Medicina Bioenergética y creador de SINTERGÉTICA
¿Qué es la enfermedad?
Es un maestro, una oportunidad para organizar una armonía superior en nuestra propia vida, a nivel físico, emocional, mental y espiritual.
¿Qué enferma primero, el cuerpo o el alma?
El alma no puede enfermar, porque es lo que hay perfecto en ti, el alma evoluciona, aprende.
En realidad, buena parte de las enfermedades son todo lo contrario: son la resistencia del cuerpo emocional y mental al alma. Cuando nuestra personalidad se resiste al designio del alma es cuando enfermamos.
Un 70 por ciento de las enfermedades del ser humano vienen del campo de conciencia emocional. Las enfermedades muchas veces proceden de emociones no procesadas, no expresadas, reprimidas.
El temor, que es la ausencia de amor, es la gran enfermedad, el común denominador de buena parte de las enfermedades que hoy tenemos. Cuando el temor se queda congelado afecta al riñón, a las glándulas suprarrenales, a los huesos, a la energía vital, y puede convertirse en pánico.
¿Cómo nos afecta la ira?
La ira es santa, es sagrada, es una emoción positiva porque te lleva a la autoafirmación, a la búsqueda de tu territorio, a defender lo que es tuyo, lo que es justo. Pero cuando la ira se vuelve irritabilidad, agresividad permanente, resentimiento, odio, se vuelve contra ti, y afecta al hígado, la digestión, el sistema inmunológico.
¿La alegría por el contrario nos ayuda a estar sanos?
La alegría es la más bella de las emociones porque es la emoción de la inocencia, del corazón, y es la más sanadora de todas, porque no es contraria a ninguna otra.
Un poquito de tristeza con alegría escribe poemas.
La alegría con miedo nos lleva a contextualizar el miedo y a no darle tanta importancia. La alegría suaviza todas las otras emociones porque nos permite procesarlas desde la inocencia. La alegría pone al resto de las emociones en contacto con el corazón y les da un sentido ascendente. Las canaliza para que lleguen al mundo de la mente.
¿Y la tristeza?
La tristeza es un sentimiento que puede llevarte a la depresión cuando te envuelves en ella y no la expresas, pero también puede ayudarte. La tristeza te lleva a contactar contigo mismo y a restaurar el control interno. Todas las emociones negativas tienen su propio aspecto positivo, las hacemos negativas cuando las reprimimos.
Es mejor aceptar esas emociones que consideramos negativas como parte de uno mismo, como parte para transformarlas, es decir, cuando se aceptan fluyen, y ya no se estancan, y se pueden transmutar. Tenemos que canalizarlas para que lleguen desde el corazón hasta la cabeza.
Realmente las emociones básicas son el amor y el temor (que es ausencia de amor), así que todo lo que existe es amor, por exceso o defecto. Constructivo o destructivo. Porque también existe el amor que se aferra, el amor que sobreprotege, el amor tóxico, destructivo.
Cada vez más personas sufren ansiedad
La ansiedad es un sentimiento de vacío, que a veces se vuelve un hueco en el estómago, una sensación de falta de aire. Es un vacío existencial que surge cuando buscamos fuera en lugar de buscar dentro. Surge cuando buscamos en los acontecimientos externos, cuando buscamos muletas, apoyos externos, cuando no tenemos la solidez de la búsqueda interior. Si no aceptamos la soledad y no nos convertimos en nuestra propia compañía, vamos a experimentar ese vacío y vamos a intentar llenarlo con cosas y posesiones.
Pero como no se puede llenar con cosas, cada vez el vacío aumenta.
¿Y qué podemos hacer para liberarnos de esa angustia?
La angustia no se puede pasar comiendo chocolate, o con más calorías, o buscando un príncipe azul afuera.
La angustia se pasa cuando entras en tu interior, te aceptas como eres y te reconcilias contigo mismo. La angustia viene de que no somos lo que queremos ser, pero tampoco lo que somos, entonces estamos en el debería será, y no somos ni lo uno ni lo otro.
El estrés es otro de los males de nuestra época
El estrés viene de la competitividad, de que quiero ser perfecto, quiero ser mejor, de que quiero dar una nota que no es la mía, de que quiero imitar. Y realmente sólo se puede competir cuando decides ser tu propia competencia, es decir, cuando quieres ser único, original, auténtico, no una fotocopia de nadie.
El estrés destructivo perjudica el sistema inmunológico.
Pero un buen estrés es una maravilla, porque te permite estar alerta y despierto en las crisis, y poder aprovecharlas como una oportunidad para emerger a un nuevo nivel de conciencia.
¿Qué nos recomendaría para sentirnos mejor con nosotros mismos?
La soledad. Estar con uno mismo cada día es maravilloso. Estar 20 minutos con uno mismo es el comienzo de la meditación; es tender un puente hacia la verdadera salud; es acceder al altar interior, al ser interior.
Mi recomendación es que la gente ponga su despertador 20 minutos antes para no robarle tiempo a sus ocupaciones. Si dedicas, no el tiempo que te sobra, sino esos primeros minutos de la mañana, cuando estás fresco y descansado, a meditar, esa pausa te va a recargar, porque en la pausa habita el potencial del alma.
¿Qué es para usted la felicidad?
Es la esencia de la vida. Es el sentido mismo de la vida, encarnamos para ser felices, no para otra cosa. Pero la felicidad no es placer, es integridad.
Cuando todos los sentidos se consagran al ser, podemos ser felices. Somos felices cuando creemos en nosotros, cuando confiamos en nosotros, cuando nos encomendamos transpersonalmente a un nivel que trasciende el pequeño yo o el pequeño ego.
Somos felices cuando tenemos un sentido que va más allá de la vida cotidiana, cuando no aplazamos la vida, cuando no nos desplazamos a nosotros mismos, cuando estamos en paz y a salvo con la vida y con nuestra conciencia.
Vivir el Presente.
Dejamos ir el pasado y no hipotecamos la vida a las expectativas de futuro cuando nos volcamos en el ser y no en el tener.
Yo me digo que la felicidad tiene que ver con la realización, y ésta con la capacidad de habitar la realidad.
Y vivir en realidad es salir del mundo de la confusión.
Tenemos tres ilusiones enormes que nos confunden. Primero creemos que somos un cuerpo y no un alma, cuando el cuerpo es el instrumento de la vida y se acaba con la muerte.
Segundo, creemos que el sentido de la vida es el placer; pero a más placer no hay más felicidad, sino más dependencia. Placer y felicidad no es lo mismo. Hay que consagrar el placer a la vida y no la vida al placer.
La tercera ilusión es el poder; creemos tener el poder infinito de vivir.
¿Y qué necesitamos realmente para vivir?, ¿acaso el amor?
El amor, tan traído y tan llevado, y tan calumniado, es una fuerza renovadora.
El amor es magnífico porque crea cohesión. En el amor todo está vivo, como un río que se renueva a sí mismo. En el amor siempre uno puede renovarse, porque todo lo ordena.
el amor no hay usurpación, no hay desplazamiento, no hay miedo, no hay resentimiento, porque cuando tú te ordenas porque vives el amor, cada cosa ocupa su lugar, y entonces se restaura la armonía.
Ahora, desde la perspectiva humana, lo asimilamos con la debilidad, pero el amor no es débil. Nos debilita cuando entendemos que alguien a quien amamos no nos ama.
Hay una gran confusión en nuestra cultura. Creemos que sufrimos por amor, que nuestras catástrofes son por amor pero no es por amor, es por enamoramiento, que es una variedad del apego.
Eso que llamamos habitualmente amor es una forma de drogodependencia, no tiene nada que ver con EL AMOR, que es un estado que puede alcanzar nuestra conciencia. Igual que se depende de la cocaína, la marihuana o la morfina, también se depende del enamoramiento. Es una muleta para apoyarse, en vez de llevar a alguien en mi corazón para liberarlo y liberarme.
El verdadero amor tiene una esencia fundamental que es la libertad, y siempre conduce a la libertad. Pero a veces nos sentimos atados a un amor.
Si el amor conduce a la dependencia es el "eros" que lleva como reverso el "thanatos". Eros es una cerilla de fósforo, y cuando lo enciendes se te consume rápidamente, en dos minutos ya te quemas el dedo...
Hay muchos amores que son así, pura chispa. Aunque esa chispa puede servir para encender el leño del verdadero amor. Cuando el leño está encendido produce el fuego, Ese es el amor impersonal, que produce luz y calor.
¿Puede darnos algún consejo para alcanzar el amor verdadero?
Solamente la verdad... Confía en la verdad; no tienes que ser como la princesa de los sueños del otro, no tienes que ser ni más ni menos de lo que eres.
Tienes un derecho sagrado, que es el derecho a equivocarte; tienes otro, que es el derecho a perdonar, porque el error es tu maestro.
Ámate, sincérate y considérate... Si tú no te quieres, no vas a encontrar a nadie que te pueda querer... El amor produce amor. Si te amas, vas a encontrar el amor. Si no, vacío. Pero nunca busques una migaja; eso es indigno de ti.
La clave entonces es amarse a sí mismo Y al prójimo como a ti mismo. Si no te amas a ti, no amas a Dios, ni a tu hijo, porque te estás apegando, estás condicionando al otro.
Acéptate como eres; lo que no aceptamos no lo podemos transformar, y la vida es una corriente de transformación permanente.
¿Qué es la enfermedad?
Es un maestro, una oportunidad para organizar una armonía superior en nuestra propia vida, a nivel físico, emocional, mental y espiritual.
¿Qué enferma primero, el cuerpo o el alma?
El alma no puede enfermar, porque es lo que hay perfecto en ti, el alma evoluciona, aprende.
En realidad, buena parte de las enfermedades son todo lo contrario: son la resistencia del cuerpo emocional y mental al alma. Cuando nuestra personalidad se resiste al designio del alma es cuando enfermamos.
Un 70 por ciento de las enfermedades del ser humano vienen del campo de conciencia emocional. Las enfermedades muchas veces proceden de emociones no procesadas, no expresadas, reprimidas.
El temor, que es la ausencia de amor, es la gran enfermedad, el común denominador de buena parte de las enfermedades que hoy tenemos. Cuando el temor se queda congelado afecta al riñón, a las glándulas suprarrenales, a los huesos, a la energía vital, y puede convertirse en pánico.
¿Cómo nos afecta la ira?
La ira es santa, es sagrada, es una emoción positiva porque te lleva a la autoafirmación, a la búsqueda de tu territorio, a defender lo que es tuyo, lo que es justo. Pero cuando la ira se vuelve irritabilidad, agresividad permanente, resentimiento, odio, se vuelve contra ti, y afecta al hígado, la digestión, el sistema inmunológico.
¿La alegría por el contrario nos ayuda a estar sanos?
La alegría es la más bella de las emociones porque es la emoción de la inocencia, del corazón, y es la más sanadora de todas, porque no es contraria a ninguna otra.
Un poquito de tristeza con alegría escribe poemas.
La alegría con miedo nos lleva a contextualizar el miedo y a no darle tanta importancia. La alegría suaviza todas las otras emociones porque nos permite procesarlas desde la inocencia. La alegría pone al resto de las emociones en contacto con el corazón y les da un sentido ascendente. Las canaliza para que lleguen al mundo de la mente.
¿Y la tristeza?
La tristeza es un sentimiento que puede llevarte a la depresión cuando te envuelves en ella y no la expresas, pero también puede ayudarte. La tristeza te lleva a contactar contigo mismo y a restaurar el control interno. Todas las emociones negativas tienen su propio aspecto positivo, las hacemos negativas cuando las reprimimos.
Es mejor aceptar esas emociones que consideramos negativas como parte de uno mismo, como parte para transformarlas, es decir, cuando se aceptan fluyen, y ya no se estancan, y se pueden transmutar. Tenemos que canalizarlas para que lleguen desde el corazón hasta la cabeza.
Realmente las emociones básicas son el amor y el temor (que es ausencia de amor), así que todo lo que existe es amor, por exceso o defecto. Constructivo o destructivo. Porque también existe el amor que se aferra, el amor que sobreprotege, el amor tóxico, destructivo.
Cada vez más personas sufren ansiedad
La ansiedad es un sentimiento de vacío, que a veces se vuelve un hueco en el estómago, una sensación de falta de aire. Es un vacío existencial que surge cuando buscamos fuera en lugar de buscar dentro. Surge cuando buscamos en los acontecimientos externos, cuando buscamos muletas, apoyos externos, cuando no tenemos la solidez de la búsqueda interior. Si no aceptamos la soledad y no nos convertimos en nuestra propia compañía, vamos a experimentar ese vacío y vamos a intentar llenarlo con cosas y posesiones.
Pero como no se puede llenar con cosas, cada vez el vacío aumenta.
¿Y qué podemos hacer para liberarnos de esa angustia?
La angustia no se puede pasar comiendo chocolate, o con más calorías, o buscando un príncipe azul afuera.
La angustia se pasa cuando entras en tu interior, te aceptas como eres y te reconcilias contigo mismo. La angustia viene de que no somos lo que queremos ser, pero tampoco lo que somos, entonces estamos en el debería será, y no somos ni lo uno ni lo otro.
El estrés es otro de los males de nuestra época
El estrés viene de la competitividad, de que quiero ser perfecto, quiero ser mejor, de que quiero dar una nota que no es la mía, de que quiero imitar. Y realmente sólo se puede competir cuando decides ser tu propia competencia, es decir, cuando quieres ser único, original, auténtico, no una fotocopia de nadie.
El estrés destructivo perjudica el sistema inmunológico.
Pero un buen estrés es una maravilla, porque te permite estar alerta y despierto en las crisis, y poder aprovecharlas como una oportunidad para emerger a un nuevo nivel de conciencia.
¿Qué nos recomendaría para sentirnos mejor con nosotros mismos?
La soledad. Estar con uno mismo cada día es maravilloso. Estar 20 minutos con uno mismo es el comienzo de la meditación; es tender un puente hacia la verdadera salud; es acceder al altar interior, al ser interior.
Mi recomendación es que la gente ponga su despertador 20 minutos antes para no robarle tiempo a sus ocupaciones. Si dedicas, no el tiempo que te sobra, sino esos primeros minutos de la mañana, cuando estás fresco y descansado, a meditar, esa pausa te va a recargar, porque en la pausa habita el potencial del alma.
¿Qué es para usted la felicidad?
Es la esencia de la vida. Es el sentido mismo de la vida, encarnamos para ser felices, no para otra cosa. Pero la felicidad no es placer, es integridad.
Cuando todos los sentidos se consagran al ser, podemos ser felices. Somos felices cuando creemos en nosotros, cuando confiamos en nosotros, cuando nos encomendamos transpersonalmente a un nivel que trasciende el pequeño yo o el pequeño ego.
Somos felices cuando tenemos un sentido que va más allá de la vida cotidiana, cuando no aplazamos la vida, cuando no nos desplazamos a nosotros mismos, cuando estamos en paz y a salvo con la vida y con nuestra conciencia.
Vivir el Presente.
Dejamos ir el pasado y no hipotecamos la vida a las expectativas de futuro cuando nos volcamos en el ser y no en el tener.
Yo me digo que la felicidad tiene que ver con la realización, y ésta con la capacidad de habitar la realidad.
Y vivir en realidad es salir del mundo de la confusión.
Tenemos tres ilusiones enormes que nos confunden. Primero creemos que somos un cuerpo y no un alma, cuando el cuerpo es el instrumento de la vida y se acaba con la muerte.
Segundo, creemos que el sentido de la vida es el placer; pero a más placer no hay más felicidad, sino más dependencia. Placer y felicidad no es lo mismo. Hay que consagrar el placer a la vida y no la vida al placer.
La tercera ilusión es el poder; creemos tener el poder infinito de vivir.
¿Y qué necesitamos realmente para vivir?, ¿acaso el amor?
El amor, tan traído y tan llevado, y tan calumniado, es una fuerza renovadora.
El amor es magnífico porque crea cohesión. En el amor todo está vivo, como un río que se renueva a sí mismo. En el amor siempre uno puede renovarse, porque todo lo ordena.
el amor no hay usurpación, no hay desplazamiento, no hay miedo, no hay resentimiento, porque cuando tú te ordenas porque vives el amor, cada cosa ocupa su lugar, y entonces se restaura la armonía.
Ahora, desde la perspectiva humana, lo asimilamos con la debilidad, pero el amor no es débil. Nos debilita cuando entendemos que alguien a quien amamos no nos ama.
Hay una gran confusión en nuestra cultura. Creemos que sufrimos por amor, que nuestras catástrofes son por amor pero no es por amor, es por enamoramiento, que es una variedad del apego.
Eso que llamamos habitualmente amor es una forma de drogodependencia, no tiene nada que ver con EL AMOR, que es un estado que puede alcanzar nuestra conciencia. Igual que se depende de la cocaína, la marihuana o la morfina, también se depende del enamoramiento. Es una muleta para apoyarse, en vez de llevar a alguien en mi corazón para liberarlo y liberarme.
El verdadero amor tiene una esencia fundamental que es la libertad, y siempre conduce a la libertad. Pero a veces nos sentimos atados a un amor.
Si el amor conduce a la dependencia es el "eros" que lleva como reverso el "thanatos". Eros es una cerilla de fósforo, y cuando lo enciendes se te consume rápidamente, en dos minutos ya te quemas el dedo...
Hay muchos amores que son así, pura chispa. Aunque esa chispa puede servir para encender el leño del verdadero amor. Cuando el leño está encendido produce el fuego, Ese es el amor impersonal, que produce luz y calor.
¿Puede darnos algún consejo para alcanzar el amor verdadero?
Solamente la verdad... Confía en la verdad; no tienes que ser como la princesa de los sueños del otro, no tienes que ser ni más ni menos de lo que eres.
Tienes un derecho sagrado, que es el derecho a equivocarte; tienes otro, que es el derecho a perdonar, porque el error es tu maestro.
Ámate, sincérate y considérate... Si tú no te quieres, no vas a encontrar a nadie que te pueda querer... El amor produce amor. Si te amas, vas a encontrar el amor. Si no, vacío. Pero nunca busques una migaja; eso es indigno de ti.
La clave entonces es amarse a sí mismo Y al prójimo como a ti mismo. Si no te amas a ti, no amas a Dios, ni a tu hijo, porque te estás apegando, estás condicionando al otro.
Acéptate como eres; lo que no aceptamos no lo podemos transformar, y la vida es una corriente de transformación permanente.
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